El Banco de Chile siempre se ha interesado en promover
la cultura, que es y seguirá siendo una de las tareas pendientes para alcanzar un mayor desarrollo como nación. Los países europeos, que se caracterizan por su importante herencia cultural, han sido capaces de reconocer al artista, al músico, al pintor, al cantante, al poeta y al literato. Gracias a ellos y a otros tantos personajes han escrito una historia que se estudia en el mundo entero.
Esa es la misión que le queda al tercer mundo: “escribir la historia”, y es Guillermo Muñoz Vera quien en esta oportunidad colabora a esta labor con su “Cuaderno de Viaje”, una obra que abarca todo Chile y que a través de diversas travesías fue capaz, gracias a su sensibilidad de artista, reconocer qué paisajes capturar con su singular lente y llevar luego a la tela. Recorrer Chile desde el desierto hasta los hielos eternos, y entre el mar y la cordillera es una aventura que debiéramos hacer todos los chilenos, porque para salir al mundo hay que conocer nuestra tierra, conocer a los personajes que la habitan y entender las identidades que se esconden en cada rincón. Distinguir los espacios que aún son vírgenes, donde el cielo es azul y la tierra tiene un aroma profundo, que cala hasta los huesos.
En nuestro pequeño rincón del mundo encontró toda la variedad que la tierra puede ofrecer y las diversas características que las sociedades pueden desarrollar frente a ella. De ahí proviene nuestro tesoro y de ahí la esencia capturada por su pincel. Las altas cumbres y los hielos eternos, que impulsan al hombre a desafiar sus peligros. Los extensos y verdes valles centrales que llevan a la mesa el pan y el vino. Una eterna costa que nos une y nos enfrenta al mar y al horizonte. Y todo sucede en tan sólo una angosta franja de tierra, porque de norte a sur gozamos aún de más contrastes.
Ahí se expande nuestro desierto, cuya aridez nos desafía y nos enfrenta a la introspección gracias a su silencio y su cielo estrellado. Al otro extremo, florece la vida, nos entrega el agua y el cobijo de frondosos Alerces y Araucarias y nos invita a compartir frente al calor de una chimenea. Esta naturaleza viva es la tela de Guillermo Muñoz Vera, que se dibujará con los colores de su gente. Este es el impulso de su gran obra, que se verá plasmada en la estación La Moneda del Metro de Santiago.
El reflejo de nuestra propia tierra, de nuestra historia, que estamos seguros motivará a otros para que se formen “artistas” que impulsen nuestra cultura a través del profundo conocimiento de Chile, nuestra tierra.
Fernando Cañas B.
Presidente
Banco de Chile |